Tenerife startup weekend

March 27, 2014

El pasado fin de semana, tuve la suerte de poder asistir a un evento de esos que cambian la forma de ver la vida. En esta entrada voy a tratar de resumir qué significó para mi, poder asistir, y esbozaré algunas de las cosas que aprendí.

Aquellos que me conocen personalmente saben que soy emprendedor por naturaleza, me gusta marcarme nuevos objetivos y soy propenso a aceptar grandes desafíos. Asistir a un evento de esta clase era algo que tenía que pasar tarde o temprano. Desde aquí quiero agradecer a todos los que lo han hecho posible, y no me refiero solo a los organizadores del evento, sino a mi encantador mujer que se hizo cargo de los niños un fin de semana sin mi. De todo corazón ¡GRACIAS!.

Ya metidos en el evento, se mezclan una suerte de condiciones que componen el coctel perfecto para lograr grandes cosas. Por un lado un montón de gente que comparte el espíritu emprendedor, con ganas de trabajar y de hacer algo grande. Por otro un puñado de gente con experiencia en el mundo de la emprendeduría con ganas de ayudar a aquellos que están empezando. En frente un fin de semana sin ninguna distracción en el que trabajar sin descanso.

Lo primero que aprendimos fue que las ideas no valen nada, lo único que tiene valor es el equipo y la ejecución. Esto lo aprendimos ni más ni menos que del señor Carlos Blanco, uno de los grandes de nuestro país.

El segundo día fue una mezcla de altibajos. Llegamos con las pilas cargadas, y una idea clara, y nos pusimos a trabajar raudos y veloces. Lo primero fue identificar los componentes del negocio mediante un lean canvas, tras lo cual comenzamos a trabajar sin más dilación. A mi me toco hacer las veces de director del equipo técnico. El equipo técnico estaba compuesto por cuatro personas y enseguida me di cuenta de que teníamos que subdividirnos. Este día lo pasamos creando un prototipo funcional de la demo, aunque finalmente tuvimos que tirar gran parte del trabajo a la basura, al darnos cuenta de que la herramienta de prototipado usada nos complicaría muchísimo poder aplicar la imagen que queríamos aplicar. A mitad del día, recibimos la visita de los mentores, que nos hicieron ver que necesitamos un growth hacker para conseguir que el proyecto tire para adelante. Además nos mostraron su preocupación por algunas partes del modelo de negocio sobre las que tuvimos que ir trabajando. Como la metodología es Lean quisimos validar las hipótesis de negocio y pasamos una encuesta de la que conseguimos más de 200 respuestas y efectivamente mostraban que el problema que estamos intentando solucionar existe.

El tercer día, gracias al gran Samuel Jorge García y su insomnio, volvimos a la senda adecuada, y pasamos casi todo el día terminando el prototipo del que luego sacaríamos los pantallazos. Fue un día tremendamente interesante, en el que plantemos una estructura de costes muy básica y montamos una presentación para el pitch final con la estructura “Emocional, racional, emocional”. Fue un trabajo intenso y complejo pero los resultados se vieron ya que en mi opinión nuestro pitch fue el mejor de los que se presentaron. No todo en la vida es pitching, y quedamos segundos, el resto de los equipos también habían estado trabajando y presentaron unos proyectos interesantísimos. Espero que todos tengan (tengamos mejor jejeje) mucho éxito.

Me llevo una experiencia irrepetible, un grupo increíble, unas ganas de trabajar inmensas y una pregunta abierta ¿qué hubiera pasado si en lugar de un fin de semana el evento durara una semana o un mes?